Trekking al Dinh Tien Son en Phu Quoc + TRACK
El trekking Dinh Tien Son es una ruta corta pero intensa, ideal para quienes buscan una experiencia activa sin dedicar todo el día. A lo largo del recorrido se superan 240 metros de desnivel acumulado, en un trayecto total de 2,5 km sumando la subida y la bajada. Es un trekking accesible para personas con una condición física normal o deportiva, ya que puede completarse en aproximadamente una hora y media, permitiendo disfrutar del entorno natural y de las vistas sin prisas excesivas.
Trekking Dien Tien Son: aventura en la selva de Phu Quoc
La aventura del trekking Dien Tien Son comienza en un lugar inesperado: la cafetería Tiên Sơn Đỉnh, situada junto a la carretera circular que rodea la isla de Phu Quoc. Es fácil llegar hasta aquí en Grab o en moto, y se puede dejar la moto aparcada durante el trekking en la propia cafetería sin necesidad de consumir nada, pagando únicamente 10.000 VND.
Tras pasar el café —que queda a la derecha— se cruza el patio trasero y una pequeña zona de cultivo cubierta de hierba. A la izquierda, un discreto cementerio familiar marca la transición entre lo cotidiano y lo salvaje. Desde ahí, solo queda avanzar en línea recta hacia la selva.

Inicio del trekking Dien Tien Son: entrada a la selva
Una vez se pisa el sendero de tierra que se adentra bajo los árboles, el camino se vuelve evidente. No hay señalización, pero tampoco confusión: la montaña marca la dirección y el bosque te engulle poco a poco. Desde el inicio, la sensación es clara: aquí manda la naturaleza.
La vegetación tropical es tan espesa que parece cerrarse sobre el caminante. Lianas y enredaderas cuelgan por todas partes, abrazando troncos macizos que se elevan hacia un dosel oscuro y húmedo.


La subida: desnivel, piedras y selva cerrada
La subida no tarda en hacerse notar. El terreno es empinado, irregular y cubierto de piedras que, con la humedad constante, pueden convertirse en una trampa. Cada paso exige concentración, pero esa dificultad es parte del encanto del trekking Dien Tien Son.
El baniano gigante: un rincón de aventura
Aproximadamente a los 15 minutos de ascenso aparece una de las joyas del recorrido: un baniano gigantesco, retorcido por el paso del tiempo. Este árbol parece sacado directamente de una escena de Indiana Jones. Sus raíces aéreas y ramas se extienden sobre una enorme roca, creando una escultura natural perfecta para trepar.
Es uno de esos lugares donde el trekking se convierte en juego: probar rutas improvisadas, subir, bajar y dejarse llevar por el espíritu explorador es casi inevitable.

Tramos técnicos y escaleras en plena jungla
Más arriba, la caminata se vuelve más técnica. El sendero se estrecha, las rocas se multiplican y, en ciertos puntos, aparecen escaleras de madera que ayudan a superar los desniveles más complicados.
La selva es tan densa que apenas deja pasar la luz. El ambiente es casi silencioso, roto solo por el zumbido lejano de las cigarras y el roce de las hojas movidas por la brisa marina.


El tramo final del trekking Dien Tien Son
El tramo final es el más intenso. Una pared rocosa empinada se supera con ayuda de una escalera de madera rudimentaria que impone respeto. Aquí no hay margen para despistes: un mal apoyo podría acabar en un golpe serio.
Tras este último esfuerzo, el sendero empieza a serpentear y, de repente, el verde oscuro se transforma en luz.
La cima de Dien Tien Son: vistas y misticismo
La cima aparece sin avisar. Se trata de una enorme roca plana conocida como Đỉnh Tiên Sơn, el “Pico de la Montaña de las Hadas”. Un pequeño altar con flores e incienso añade un aire místico al lugar. Desde aquí, las vistas se abren hacia el sur de la isla: el aeropuerto, colinas cubiertas de selva y la silueta afilada de la isla en el puerto de An Thới.
En lo alto aún quedan rincones por explorar, subiendo a rocas cercanas para obtener nuevas perspectivas. Es el lugar perfecto para sentarse, beber agua, comer algo y descansar antes de iniciar el descenso, mucho más rápido y agradecido.


Por qué hacer el trekking Dien Tien Son
El trekking Dien Tien Son demuestra que Phu Quoc es mucho más que playas paradisíacas. En el interior de la isla late una selva viva, salvaje y sorprendentemente intacta, ideal para quienes buscan una experiencia auténtica y aventurera lejos de las zonas más turísticas.
Muoi & Jon

